[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

30.3.12

Viejos, pobres: sobráis (Fdo. Gobierno de España)

El Roto
Lo siento, señora, hicimos lo que pudimos, pero es que usted no cabe aquí.
¿Que no quepo aquí? ¿dónde?
Aquí en nuestro mundo.

"La ley de dependencia no es viable, se hará lo que se pueda", y lo que se pudo fue recortar el 100% del dinero destinado por parte del Gobierno. Hay quien podría pensar que lo que se pueda ha resultado ser poco, pero en realidad no es así. Es mucho.

Mucho el valor que hay que tener para establecer de forma tan clara las prioridades en cuestión de Asuntos Sociales. No suelo ser muy amigo de hablar desde mi perspectiva individual porque siento que mi visión del (de mi) mundo es tan sesgada como otra cualquiera, pero creo que no puede haber profesional sanitario -especialmente de los que visitan los domicilios, esto es, médicos, enfermeras y trabajadores sociales del ámbito de la atención primaria y la salud mental- que no se deconstruya por dentro al ver esta medida.

Lo que no es viable es abandonar la ley de dependencia, no es viable socialmente. La conjunción de envejecimiento de la población y precarización laboral (que hace que la gente tenga que trabajar más horas y trasladarse de ciudad) hace que las políticas encaminadas al cuidado de las personas mayores (especialmente aquellas con menos recursos) cobre especial relevancia.

Ahora vendrán las privatizaciones totales de los centros sociosanitarios para personas mayores (las residencias, vaya) y la consiguiente precarización de los cuidados allí dispensados (de algún sitio tendrá que sacar la iniciativa privada la rentabilidad a esos centros... y la gente no tiene capacidad de hacerlas rentables pagando más...). Toda decisión esconde la búsqueda de un modelo.

Un asco de modelo.


[el anecdotario del tipo "yo conocía a una que cobraba la ley de dependencia y...", déjenlo para otro día... para el día en el que la anécdota importe]