[Con intención de reactivar la economía y la marca España andamos en reformas. Disculpen si le desahuciamos, expropiamos o simplemente le jodemos. Mientras seguiremos hablando..]

7.7.10

Un aborto con el médico vestido de payaso

Capítulo I. En donde se relata cómo Descartes agarró una motosierra, dispuesto a acabar con tanta tontuna.

Íbamos a haber escrito hace dos días un post sobre la entrada en vigor de la Ley del aborto ((en el título oficial pone algo de Salud Reproductiva y tal, pero vamos al tema que más mola)), pero es que todos los miembros del blog estábamos abortando, que por lo que hemos visto/oído/leído en diversos medios parece que es obligatorio con la entrada en vigor de la Ley.

Ante la pregunta de ¿tú estás a favor del aborto? no podemos más que preguntar ¿estás a favor de tomar laxantes? La respuesta viene a ser la misma "No, no estoy "a favor de", ni siquiera creo que nadie vaya a hacer uso del aborto/laxantes por hobbie -aunque hay gente pá tó- pero me parece que en ciertas circunstancias es un recurso que ha de estar disponible".

Aún así, podríamos enzarzarnos durante eones en una discusión acerca de "el milagro de la vida" y demás eufemismos empalagosos para los inquisidores de turno; una discusión larguísima y tediosísima donde tratarían de convencernos de lo perverso de nuestra actitud (esa herejía que pretende que cada uno ha de tener derecho a programar su reproducción (o ausencia de ella) cómo y cuándo desee) hablándonos de "manos gordezuelas de bebés regordetes y sonrientes" y de "lo hermoso de sentir pataditas en la barriga" {un día analizaremos por qué los cosificadores de la mujer antiabortistas puerilizan su lenguaje hasta parecer retrasados}; como si nosotros tuviéramos algún problema con los hijos en general, y con su versión beta en particular.


Ya les digo, sería una discusión infumable, en la que a cthulhu le daría tiempo a despertarse y preguntar quién se ha comido sus cereales; en la que no lograríamos hacer comprender que, a nuestro modo de ver, tener hijos es una decisión importantísima, una de las más importantes de la vida (si no la que más); pero en ningún caso es una obligación, y mucho menos un "castigo a unos actos irresponsables" {por si nos leyera algún niño-de-colegio-de-opus-dei, con "acto irresponsable" nos referimos a un polvo a destiempo, concretamente en una corrida a destiempo sobre una farmville uterina}. Pero no es eso lo que nos preocupa.


Capítulo II. La angustia felina de Schrödinger.

Puede exasperarnos la moralina, el "tú no tendrás este derecho porque no sabrías manejarlo, lo voy a tener yo que sí estoy preparada y para diferenciarnos haremos que simplemente no puedas pagarlo", el whatever you want. Pero lo que nos aterra es la enésima sodomía conceptual del término "objeción de conciencia".

El que la mayoría de las opiniones que se escuchen en contra del aborto como escenario posible sean voces masculinas no sabemos si responde a un acto (más) de masculinización en el diseño y planificación de la salud femenina (nos remitimos a nuestro post ¿ginecólogo o ginecóloga?) o a una percepción errónea por nuestra parte (no es paranoia si todos están contra mí).


Capítulo III. Teoría bayesiana de la estafa social.

El escenario actual del aborto en España muestra que cualquier mujer con unos cientos de euros puede ir a una clínica privada y, sin demasiado papeleo ni control administrativo, abortar bajo el supuesto de "daño psicológico para la mujer". Con la legislación que se pretende instaurar/ se ha instaurado se viene a crear el marco normativo y de recursos que limite unas prácticas que se estaban convirtiendo en el lucro desmedido de multitud de clínicas y profesionales (ahora resultará que ningún ginecólogo que objeta en la pública realiza abortos en la privada... poderoso caballero...). Entendemos que para aquellos que, desde una perspectiva de moral (religiosa o laicamente inculcada) rechazan la posibilidad de que alguien aborte de forma artificial el que se legisle este hecho puede resultar algo tremendamente alarmante; sin embargo, dado que percibimos que dichos reparos han de quedar en la esfera de lo individual, podrían equipararse con el escándalo que puede suponer a un judío que viva en Concha Espina el que tanta gente se movilice y trabaje cada sábado en el Bernabéu...

Y más allá, si tu religión-credo-orientaciónsexual-filiaciónpolítica-parafiliafavorita-equipodefúbtol-estilodemanicura-políticadekarmaenmenéame va a impedirte prestar un servicio al que un ciudadano tiene derecho, quizá no estás capacitado para ocupar el puesto que presta ese servicio. Porque igual que una mujer de un pueblo de soria no puede escoger al médico que la atenderá de urgencia (no hablamos de una gran ciudad con sus chopocientos hospitales y sus chorrocientas tretas administrativas), tú, que estás ahí para garantizar sus derechos, no puedes escoger si la atiendes o no.

¿Acaso permitiríamos que en el centro de referencia de ginecología de la seguridad social trabajara un imán fundamentalisa chiíta al que sus ideas impidieran tocar a las mujeres y por ende no las tratara, aunque fuera el único médico disponible? ¿Acaso entenderíamos que en el triaje de unas urgencias hubiera alguien que, por una fobia social (irreductible a toda lógica y de rasgos compatibles con psicosis, como la fé religiosa (al DSM IV me remito)), se negara a atender a los pacientes, vetándoles el acceso? ¿Aceptaríamos que el traumatólogo de guardia de un hospital no atendiera a un paciente psiquiátrico de urgencia con un hombro luxado "porque los locos le dan mal rollo"?

Capítulo IV. Donde se explica cómo creíamos que habíais entendido que de las cruzadas sólo molan los grabados en las catedrales.

Casos extremos, sí (no mucho más lejos de la cordura que aquellos en los que alguien bautiza un embrión-moquito de tres semanas), que hasta podrían, a nivel individual, ser comprensibles. Oiga, entiendo su manera de pensar por muy diferente que sea a la mía, intentaremos adaptar su trabajo para que no tenga que pasar por tragos que le son amargos. Es más, aprovechando que tenemos colegas en Murcia y Castilla y León, recientemente nombradas aldeas galas, nosotros vamos a declararnos objetores de conciencia de los impuestos indirectos (por injustos y alejados de la política social); ya que nos supone un Dolor inefable el ver como la recaudación no corresponde por tramos a lo que se gana.

Pero la perversión, la maldad auténtica, viene cuando esos casos excepcionales se juntan y alían para crear barreras que pasen por encima de leyes y sentencias.
¿qué pasaría si todos los médicos de la comunidad de madrid nos negáramos a atender a gitanos rumanos, alegando motivos de conciencia? O a todos los ecuatorianos. O a todos los inmigrantes. O a todos los hijos "ilegítimos". O a las mujeres solteras no vírgenes. ¿Alguien dudaría que lo que pretendemos es imponer nuestro veto a la inmigración o a las relaciones extramatrimoniales, saltándonos los derechos humanos y las leyes vigentes? Y si nos negáramos a atender a todos los que no nos pagaran bajo cuerda, ¿esto sería corrupción, y negarse a atender a quienes precisen abortar no lo es?

Los pactos que niegan actividad asistencial a aquellos cuya moral no gusta no buscan proteger una parte frágil de los facultativos, inherente a ellos por ser personas; busca otorgar a los médicos una categoría superior; busca convertirles en ciudadanos de primera con potestad para regular los derechos de los ciudadanos de segunda, a.k.a usuarios.

No os dejéis pisar. Una licenciatura, una oposición y un título de especialista no nos hacen mejores que vosotros ni nos dan derecho a decidir por vosotros qué es moralmente adecuado y qué no lo es.



{primera entrada verdaderamente co-escrita por Javithink-el-valiente y Adrastea-culo-mandril, gracias a esta más-que-recomendable-herramienta (no, no es un link al redtube).}

26 comentarios:

BlackZack dijo...

Quizás han pecado de ser poco sutiles en algunas partes, pero en esencia, santas palabras todas las de este post.

Adrastea_Quiesce dijo...

la sutileza es de pobres, Zacarías da nigga.

mondomedico dijo...

Eso es lo suyo, Black, que sean finos como el que se limpia el culo con papel de lija, bien directos y claros.
No podemos ser médicos-papás ni pedir un papá-Estado. A veces es difícil separar las propias ideas de la profesión y ser lo más neutros posibles y también pasa que cuando empezamos a trabajar como residentes y vemos muchos casos muy de cerca nos replanteamos nuestras propias ideas

Oidun dijo...

Suscribo todo punto por punto...

Nunca llegaré a comprender ese halo de dignidad que se le da a la tontería de turno si viene a ser religión...

Parece que si una religión respalda una idea ya esta tiene que ser respetable a la fuerza... Por muy absurda que sea...

Mutilación genital, no escolarización de hijos, transfusiones sanguíneas... Y en último caso tratar de impedir a otros seres humanos el control de su natalidad (ya sea mediante profilaxis/condón como mediante tratamientos/IVE).

Menudo país laico en el que vivimos.

Franncisco José dijo...

comentario tremendamente acertado a la vez que loleante.

Lo de la "Farmville" ha hecho que despertara a mis compañeros de piso...

Mis felicitaciones. A favoritos.

irezumi dijo...

¿puede una alegar objeción de conciencia cuando una gitana va al ginecólogo oliendo a amoníaco (en el mejor de los casos)?

http://www.lasmalaslenguas.es/wp-content/uploads/vallaspublicitarias.jpg

podían haber usao comic sans. digoyo.

Lisístrata dijo...

FElicidades por el artículo, lo divulgo ya. No veo nada soez en lo escrito, sólo claridad y rotundidad mezclado con un toque de fina ironía y humor, lo cual siempre es de agradecer en el tratamiento de temas serios.

Suscribo todo punto a punto.

Roberto Sánchez dijo...

Artículo justo y necesario. Estamos rodeados de puretas que quieren imponer su opinión a toda costa, porque siempre han estado acostumbrados a mandar sobre los demás, a sacar bajo palio a... Pues no van a sacar ahora bajo palio a la sociedad. ¡Que se jodan!

http://www.adn.es/blog/begona_gomez_end/opinion/20100706/POS-0002-Once-taxistas.html

Roberto Sánchez

Santiago dijo...

Muy bien yo ademas de escribir sobre ello los hago, en la publica cobrando y en la privada cobrando y gratis.

Y si a un pijama de quirofano le podemos llamar vestido de payaso pues asi los hago.

Anna dijo...

Buff, ya creí que era la única que tenía estas ideas, pues la mayoría de entradas que he leído esta semana iban en una dirección bien distinta...

Mis felicitaciones, os habéis superado (lo cuál, en vuestro blog, es difícil).

Besos!!

Juana dijo...

Como soy mayor (casi 50 años) me da miedo hasta a tuitearlo, no sea que vuestros colegas os manden a la hoguera, miedos ancestrales que todavía me surgen.

Personalmente me he quedado más tranquila leyéndoos, es que lo que he leido hasta ahora era eso que tan bien describís.

jualito dijo...

Muy bueno.
Respecto a lo de la objeción de conciencia y cómo lo interpretan los (algunos) médicos, yo, que no tengo más relación con la medicina que ser enferma de vez en cuando y madre de médico y enfermera, creo que la base está en que hay mucho médico que se cree DIOS y no un servidor público. Y como DIOS quiere ser todopoderoso y decidir lo que cada persona debe hacer. A los médicos objetores se les podría por sentencia judicial hacer responsables de las criaturas que nazcan, ayudando a su manutención y cuidados, por ejemplo.
En cuanto a lo que parece para ciertos sectores que el aborto es obligatorio, lo mismo pasó en 1981 con la ley de divorcio, parecía que todos nos teníamos que divorciar. Y los que tanto piaron entonces en su contra ahora se divorcian más de una vez y no pasa nada.
En fin, lo importante es ponerse en lugar de las personas. Detrás de cada uno/a hay una historia y no siempre es bonita.
Por cierto,¡qué chulada lo de poder escribir a la vez! Lo añado a favoritos.
Carmen

Miriam dijo...

¡Totalmente de acuerdo!
Un saludoo

Emilienko dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Emilienko dijo...

Tengo mis propias ideas acerca de las indicaciones del aborto; comentarlas ahora mismo no vienen al caso.

Las antiguas y nuevas leyes del aborto me han supuesto siempre dilemas éticos.

Por eso, no soy ginecólogo de la Seguridad Social. Porque si lo fuera tendría que hacer o dejar de hacer cosas con las que discrepo.

Del mismo modo, si alguien cree que los tapones de cerumen no son una urgencia médica, que no duelen, que no dan vértigos, que no se sobreinfectan y que no pueden ocultar patología del oído medio potencialmente grave, y que por lo tanto no se deben de sacar nunca en las urgencias, quizás no debería de trabajar de otorrinolaringólogo.

carmen dijo...

Quizá no te has planteado, fuera de las motivaciones religiosas (que yo no tengo,) que algunos hemos estudiado medicina para salvar vidas y no para destruirlas.
No estoy en contra de que a quien practicar un aborto no le produzca ningún problema de conciencia lo haga, pero me parece intolerable que se obligue a hacerlo al que si los tenga.

Adrastea_Quiesce dijo...

en efecto, carmen, yo he estudiado medicina para destruir vidas. de hecho estoy a punto de descubrir la dosis letal de arsénico para matar a quienes me dejen comentarios demagogos en el blog.
¿obligar? nadie te obliga a ser el médico de guardia en un hospital, y nadie te obliga a pactar algo con todos tus compañeros para desproveer de derechos a quienes sí que no pueden escoger.

Javithink dijo...

salvar vidas? pues va a ser que nadie hace eso... las alargamos a veces y algunas d eesas veces las alargamos sin dotarlas de calidad de vida en absoluto.
El discurso mesianico (no tengo tildes en estos lares, lo siento) de salvar vidas, hacer maniobras de resucitacion (resucitar personas!!! guau!!!)... pertenece a una concepcion de la medicina que esta muy lejos de la vocacion de servicio que a esta se le supone...

yo prefiero pensar que escogi medicina (de familia y comunidad, para mas segnas) para ejercer de intermediario y facilitador entre la persona y el sistema sanitario, aportando unos conocimientos qu eel individuo no posee e intentando integrar dichos conocimientos en la escala de preferencias y valores dl individuo para ayudarle a dirigir su proyecto vital en lo que a terminos de salud se refiere...

decir que salvo vidas es mucho mas chulo, pero tambien mucho mas mentira.

carmen dijo...

Lo del arsenico esta bien traido (yo soy una persona "demagógica" que probablemente me lo merezca).
Lo de desproveer de derechos no lo tengo tan claro.
El estar embarazada no es una enfermedad excepto en determinadas situaciones.
En la mayoría de las ocasiones el aborto planteado no es una situación medica sino una situación social (egoísta en muchos casos). Los médicos que estén de acuerdo en resolver esa situación que lo hagan, pero a mi que no me impliquen en algo que repugna a mi conciencia.
Lo de la segunda persona que me contesta me parece que mezcla"churras con merinas ,"y por cierto, en algunas cosas estoy de acuerdo con el.

Dr. Bonis dijo...

Me pregunto que hubieseis considerado de los médicos objetores de conciencia en lugares y momentos históricos donde lo científico y "avanzado" eran las teorías eugenésicas.

Estas teorías implicaban la esterlización sistemática de los epilépticos y otras "enfermedades mentales" de la época. Algunos estados (como la Alemania nazi, pero también los suecos con 65.000 esterlizaciones "voluntarias" de enfermos mentales) llegaron a legislar para favorecer esas políticas eugenésicas que ahora a nosotros nos parecen aberrantes.

http://en.wikipedia.org/wiki/Eugenics

Es interesante por ejemplo que uno de los pioneros de las clínicas de control de natalidad (Marie Stopes) era una declarada seguidora de la eugenesia (incluso fue a algún congreso sobre el tema durante los primeros años del nazismo a Alemania donde también eran pioneros).

No quiero decir que el aborto sea cosas de Nazis, pero sí me parece muy peligroso atacar la objeción de conciencia en temas espinosos como el aborto (y no, no es lo mismo extraer un absceso perianal que abortar un embrión), especialmente cuando se ataca la objeción de conciencia basada en principios morales distintos a los nuestros.

Los mismos argumentos que utilizais podrían haberse utilizado para atacar la objeción de conciencia a las políticas eugenésicas de médicos alemanes en los años 30, o la objeción de conciencia en contra de no dar asistencia sanitaria a inmigrantes sin papeles.

Dr. Bonis dijo...

By the way, la interesante historia de Marie Stopes, la pionera de las clínicas de control de natalidad en Reino Unido:

http://en.wikipedia.org/wiki/Marie_Stopes

Javithink dijo...

Hay una diferencia en la que sería nuestra postura en los 3 supuestos que has mencionado (eugenesia en época nazi -no citaremos a Godwin-, asistencia sanitaria a inmigrantes indocumentados y práctica de interrupciones voluntarias del embarazo).
La palabra que marca esa diferencia está en el párrafo anterior. "Voluntaria". Es el factor volitivo del paciente (al cual se debe el médico, en mi caso el médico de familia). En las otras dos situaciones que has comentado, la objeción de conciencia (que creo que ejerceríamos los tres que estamos hablando de esto -tú, Adrastea y yo-) se concibe como un acto de defensa del paciente y de rebelión contra el sistema que agrede al paciente con el cual hemos firmado un contrato (no escrito) que entendemos trasciende las barreras del ordenamiento organizativo.
Obviamente esta posición es porque yo entiendo que mi paciente es la mujer embarazada que viene a mi consulta, no el feto -o "niño en su versión beta" como ocurrentemente lo denominó Adrastea- siendo su voluntad (siempre y cuando no encuentre contraindicación según lex artis ad hoc), la que prevalezca.

No es un alegato contra la objeción de conciencia en general, sino contextualizada (como todo) en el caso tratado en el post.

[por si quedan dudas de mi hilo argumental, en el caso de la sedación paliativa la objeción de conciencia la colocaría en el mismo saco que en el aborto, diferenciándose claramente de las otras dos en el aspecto de la voluntad del paciente y esa relación médico/sist. sanitario -paciente que hemos comentado)

Doctorality dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dr. Bonis dijo...

Javi,

Pero es que al final llegas al nudo gordiano del dilema moral: ¿el embrión/feto es un ser humano que merezca ser protegido al mismo nivel que la madre?.

Si consideras que no lo es, entonces la conclusión lógica es defender el derecho de la madre a abortar voluntariamente. Es decir, bajo tu sistema moral no hay ningún problema y nunca harías una objeción de conciencia al respecto.

Pero es que esa no es la discusión (no estamos discutiendo si el aborto es aceptable o no), la discusión es que para una persona que considere que el embrión/feto tiene los mismos derechos que la madre, realizar un aborto sí le provoca un conflicto moral. En ese caso es cuando tiene sentido la objeción de conciencia.

El ejemplo eugenésico es ilustrativo porque en aquella época los defensores de la eugenesia consideraban que era moralmente aceptable (es más, era lo deseable) esterilizar a los epilépticos o planificar tu reproducción en base a las teorías eugenésicas. Había personas para las que moralmente eso era inaceptable, esas personas serían las que recurrirían a la objeción de conciencia que no es otra cosa sino negarse a realizar lo que legalmente se te impone por ir en contra de tus principios morales personales (por ejemplo no realizar el servicio militar).

Por lo tanto para valorar si la objeción de conciencia es aceptable o no no puedes basarte en tus principios morales sino en los principios morales del otro; y lo más importante, asumir que el otro puede tener unos principios morales distintos y que merecen cierta consideración (ojo no digo que todos los sistemas morales sean aceptables y deban ser respetados).

Para mí, que no estoy radicalmente en contra del aborto, lo importante es asegurar la posibilidad de elegir (y dar acceso a ese derecho).

Pero pretender hacerlo atacando a la libertad de objeción de conciencia, es decir, violentando la moral individual de algunas personas, no me parece una manera aceptable de llegar al objetivo. Primero porque no es necesario y principalmente porque esto convencido de que nunca puedes lograr algo bueno (asegurar el derecho a abortar) haciendo algo malo (violentando los principios morales/religiosos de otras personas).

Sergio Arauzo Alonso dijo...

Como Dr. Bonis, no creo que sean cosas incompatibles: Se puede garantizar el derecho de la mujer a decidir sobre su salud reproductiva, sobre si quiere o no ser madre, y cúando quiere serlo, y no hacerlo aplastando los principios morales del personal sanitario, siempre que esto no limite los derechos de la mujer en cuestión. Es decir, el centro sanitario tiene obligación de garantizar que todas y cada una de las prestaciones contempladas en la seguridad social están accesibles, y que si un médico tiene problemas morales con una intervención ésta pueda ser realizada por otro facultativo. No veo que problema puede haber con esto, si no limita, como digo, los derechos de la mujer.
Como bien dice el autor, es un tema complejo, sobre el que podríamos estar debatiendo eternamente, lo que da que pensar que no es sencillo, ni bidimensional, sino multidimensional. Por ello, no deberíamos creernos en posesión de la verdad absoluta en este tema, y respetar y garantizar los derechos de todos.
Retomando el ejemplo del judiío y los partidos de los sábados: Está claro que no tendría justificación prohibir para todos una actividad por el rechazo religioso de un determinado grupo. Pero tampoco sería ético obligar a esos judíos a participar.

Un saludo.

Gonzalo dijo...

Vaya,estoy en contra del aborto provocado. Por lo que leo debo ser un ser bastante más repugnante de lo que pensaba, glup.